martes, 12 de enero de 2016

Revolución liberal de Ecuador

La Revolución liberal, también conocida como Guerra civil ecuatoriana fue un movimiento revolucionario en contra de los gobiernos de carácter conservador, e impulsado por varias facciones insurgentes lideradas por Eloy Alfaro. La revolución tiene como fecha inicial el 5 de junio de 1895 en Guayaquil cuando Eloy Alfaro fue proclamado como Jefe Supremo. Posteriormente Alfaro fue nominado Presidente Constitucional del Ecuador.
Los inicios de la revolución toma en 1895 tras el ascenso al poder de Ignacio de Veintemilla y sus posteriores intenciones de declararse dictador, con lo cual varios sectores del país empezaron a formar movimientos revolucionarios en contra del gobernante. Las tropas alfaristas, con apoyo conservador, vencieron, tras lo cual Veintimilla fue derrocado, sin embargo, los conservadores de 1897, la cual lo declaró Presidente Constitucional. Fue sucedido por su propio coideario Leónidas Plaza Gutiérrez, aunque luego sus diferencias lo llevaron a conflictos entre ellos. Alfaro vuelve a la lucha armada en el gobierno de Lizardo García a quien derrotó, llegando nuevamente al poder y gobernando hasta 1911. Un año más tarde Alfaro fue capturado por tropas conservadoras, enviado a prisión a la capital Quito, desde donde fue extraído por un grupo de manifestantes presumiblemente conservadores, torturado y asesinado. Los liberales continuarían en el poder por varios años más.
La revolución es considerada uno de los episodios más importantes de la historia ecuatoriana, debido a su impacto en la política y en la sociedad. Entre los principales aspectos de esta revolución está la implantación del laicismo en el Ecuador, con lo cual la Iglesia y el Estado fueron formalmente separados. Otras áreas donde hubo cambios significativos respecto al estado que imparten desde la Colonia, se enfocaron en permitir la libertad de culto, la confiscación de los bienes eclesiásticos, la abolición del catolicismo como religión estatal, la enseñanza laica y el divorcio.
Antecedentes
Diferencias ideológicas entre el litoral y la serranía
El poder de los terratenientes en la región interandina ecuatoriana (mejor conocida como Sierra), con apoyo de la propia Iglesia católica, dominaba gran parte en la vida económica desde tiempos coloniales en la Real Audiencia de Quito. La hacienda tradicional se hallaba ya consolidada como relación dominante en la región a finales del siglo XVIII.
La región litoral (mejor conocida como Costa), por otra parte, tuvo menos importancia económica y social frente a la serranía, debido a conflictos internos, ataques, enfermedades tropicales y trabajos forzados; sin embargo, las reformas borbónicas del siglo XVIII, las cuales levantaron varias prohibiciones, trajeron como consecuencia que fuese más viable la exportación del cacao y otros productos tropicales, con lo cual la Costa experimentó un notable incremento económico, teniendo como eje comercial a Guayaquil. El latifundio comenzó a convertirse en la forma dominante de posesión de las tierras en las planicies del Guayas y el litoral sur.
El poder de los serranos y costeños se mantuvo en rivalidad incluso después de la creación del Estado de Ecuador en1830, creando el fenómeno constante del regionalismo, tras lo cual se fueron consolidando tres polos del funcionamiento económico y del ejercicio del poder político que mostraban discrepancias desde la época de la Gran Colombia: Quito, Guayaquil y Cuenca. Los comerciantes de Guayaquil presionaban políticamente por un abierto librecambismo, mientras que los hacendados serranos veían en el proteccionismo una garantía para sus productos amenazados por la introducción de artículos importados.
El enfrentamiento se expandió con la creciente diferenciación de la estructura económica de las regiones. En la sierra centro-norte, así como en igual medida la sierra sur, la estructura terrateniente acentuó su caracteres específicos, y la vigencia de la relación latifundio-trabajador se mantuvo en algunos casos, y en otros se profundizó. En la Costa, en cambio, se fue consolidando la actividad agrocomercial asentado sobre formas precapitalistas y salariales que además fue definiendo la burguesía guayaquileña, la cual habría de tener una importante influencia hasta su triunfo al final del siglo XIX.
Las Montoneras, Alfaro y la Revolución
Las montoneras fueron probablemente el más importante fenómeno de movilización social del siglo XIX republicano. Surgidas en el agro costeño a partir de 1825, tuvieron desde su inicio un carácter reivindicativo y de resistencia popular frente a las violencias cometidas por hacendados o autoridades del nuevo poder republicano.
Su base social estaba en el campesinado colon, que incluía a peones de las haciendas, pequeños propietarios y trabajadores sueltos, como los "desmonteros" y "sembradores", que hacían desmontes o formaban nuevas plantaciones para venderlos a las haciendas próximas. A partir de la época garciana, el surgimiento de las montoneras adquirió una connotación plenamente política, de carácter liberal militante, bajo la conducción de los mismos hacendados o "caciques" locales, que se lanzaban a la lucha a la cabeza de sus peones y casi siempre con el rango de "coronel", otorgado por la proclama de sus propios hombres. Toda la tropa montonera o al menos gran parte de ella andaba a caballo.
Estas particulares circunstancias daban a las montoneras una notable influencia y capacidad de acción en su área y les garantizaban fácil avituallamiento, gran movilidad, operativa y rápida desmovilización. Por otra parte, todo ello dificultaba su localización y represión por parte de las tropas gubernamentales, normalmente de origen serrano, que luchaban en un medio extraño y contaban con poco respaldo social en la región litoral.
Explotando a fondo esas ventajas, un joven revolucionario manabita, llamado Eloy Alfaro, se convirtió desde la época garciana en un afamado insurgente liberal. Hijo de una familia de pequeños comerciantes, su voluntad, inteligencia y capacidad de mando le granjearon progresivamente el liderazgo del liberalismo, primero en su provincia y luego en toda la costa ecuatoriana. Legando así a Guayaquil. Así, para mediados de 1882 se hallaba ya en capacidad de lanzar desde Esmeraldas una primera campaña militar contra la dictadura de Veintimilla, que lamentablemente fracasó.
Ello no fue óbice para los liberales ecuatorianos volvieran a la lucha a fines de ese mismo año y Eloy Alfaro fuese proclamado, en 1883, Jefe Supremo de Manabí y Esmeraldas, posición desde la cual contribuyó decisivamente el triunfo militar del movimiento nacionalista de "La Restauración" sobre la dictadura de Veintimilla. Más los revolucionarios liberales, triunfantes en el campo militar, fueron derrotados en el campo político por una coalición de hábiles políticos de gabinete, conservadores y liberales, que instauraron lo que se dio en llamar "Periodo Progresista". Con ello, el viejo régimen oligárquico logró un nuevo respiro, que habría de durar once largos años, durante los cuales se sucedieron los gobiernos de José María Plácido Caamaño, Antonio Flores Jijón y Luis Cordero Crespo.
El "Progresismo" logró nuclear a su alrededor a buena parte de la clase política ecuatoriana de entonces, pero el nivel decisorio quedó reservado a "La Argolla", nueva alianza oligárquica consolidada en el poder y de la que formaban parte solo algunas de las grandes familias propietarias, de Quito, Guayaquil y Cuenca. Ello explica que muchas otras familias poderosas de cada región, tanto conservadoras como liberales, combatieran activamente al "Progresismo".
Pese a su proclamada vocación política anti-extremista, el régimen progresista resultó ser uno de los más represivos y corruptos de nuestra historia, especialmente durante el gobierno de Caamaño, caracterizado por el permanente estado de sitio y las turbias negociaciones de la deuda externa y de la construcción de ferrocarriles.Triunfante Alfaro entra por segunda vez a la capital en enero de 1906 para ejercer un nuevo período de gobierno. El mismo año convoca a la Asamblea Constituyente que aprueba una nueva Constitución. En ella se contempla la separación completa de la Iglesia y el Estado, el laicismo en la enseñanza oficial, el equilibrio entre los tres poderes, las garantías individuales y políticas. Alfaro es a su vez elegido Presidente de la República para el período 1907 a 1911.
La oposición agudiza sus ataques, motivados en principio por la solicitud de libertad electoral para elegir diputados independientes, capaces de oponerse al “Contrato Chamace” propuesto por Alfaro para la construcción de una vía principal al Oriente ecuatoriano, en el que se cedían tierras baldías en dichas regiones a cambio de la mencionada construcción. La oposición popular estuvo comandada por los estudiantes universitarios y la represión estatal fue violenta, la que dejó un número considerable de muertos y un clima de resentimiento y alarma.
Al año siguiente, al viajar Alfaro a Guayaquil en julio de 1908, un grupo de soldados y suboficiales ataca la casa de la Gobernación donde se alojaba el Presidente y gracias a los oficiales de guardia que lo defienden heroicamente, éste salva su vida y contraataca, persigue a los sublevados, los apresa y fusila a varios de ellos.
La sangrienta represión y destierros de esos días no lograron calmar al país y la prensa lanzaba incansables y duros ataques al primer magistrado. Los aduladores del gobernante a su vez ejercían la represión en toda forma posibles asaltos a imprentas y destrucción de las instalaciones, prisión, destierro o apaleamiento de periodistas. En el Congreso Nacional las protestas de minorías independientes, liberales disidentes o conservadores eran cada vez más agresivas y al final de las sesiones esperaban en la puerta grupos de garroteros que armados de bastones rompían las cabezas de los gobiernistas.
En esos días se tramitaba un laudo arbitral de Rey de España para resolver el problema limítrofe entre Ecuador y Perú, que al final fracasó. Las movilizaciones de carácter patriótico hacen olvidar momentáneamente la intensa lucha contra el segundo gobierno de Alfaro, pero al terminar este incidente, con la prohibición del Rey Alfonso XII de dictar el fallo arbitral, la prensa cesa los ataques contra Perú para volverlos contra el gobierno.
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Gabriel García Moreno
La Venta de la Bandera
El año de 1894 marcó un nuevo repunte político para las fuerzas insurgentes del liberalismo, gracias al estallido del escándalo de la "Venta de la Bandera", turbio episodio internacional protagonizado por el gobierno de Luis Cordero y particularmente por su gobernador en la provincia del Guayas, el ex ­ presidente Caamaño. La opinión pública ecuatoriana se inflamó de coraje por lo que consideraba una humillación al honor nacional, que venía a sumarse a los múltiples negociados anteriores del gobierno de "La Argolla". Fue así que, bajo la convocatoria liberal, gentes de las más diversas tendencias empezaron a formar asambleas y juntas cívicas en varias ciudades del país, para juzgar la conducta oficial y condenar al gobierno. En la Provincia de Los Ríos surgieron nuevamente las montoneras liberales, por lo que el ejecutivo declaró al ejército en "estado de campaña" y otorgó facultades extraordinarias al gobernador de esa provincia. Para 1895, la protesta popular se volvió irrefrenable. Caamaño fue obligado a renunciar a su cargo de gobernador del Guayas, no sin que antes la policía disparará contra los manifestantes.
A partir de ese momento se multiplicaron las protestas y actas populares en todo los rincones del país. El Consejo Municipal de Quito, controlado por los conservadores, fue apresado en razón de sus reiteradas denuncias antigubernamentales. Entre tanto, los grupos radicales empezaron a utilizar nuevas tácticas de lucha: en febrero ensayaron una huelga general en Guayaquil, mientras en todo el país adquirían armas y se preparaban para la lucha, siguiendo la convocatoria hecha por Eloy Alfaro desde Managua. El vicepresidente Vicente Lucio Salazar fue su sustituto pero fue derrocado por los liberales que asaltaron los cuarteles de Guayaquil y proclamaron a Eloy Alfaro como el nuevoJefe Supremo del Ecuador, era el 5 de junio de 1895 y había empezado la “Revolución Liberal“.
Al frente de sus tropas, Alfaro subió del llano a la serranía enfrentando dura resistencia pero finalmente triunfó sobre los conservadores y entró victorioso en Quito el 4 de septiembre de 1895.
Al concluir su segundo mandato, en 1911, Alfaro fue depuesto pero regresó de inmediato a la lucha armada. Por eso fue arrestado en Guayaquil el 28 de enero y ese mismo día fue trasladado a Quito junto con sus más cercanos colaboradores:Medardo Alfaro, Flavio Alfaro, Ulpiano Páez, Manuel Serrano Renda y el periodista Luciano Coral.
Ironías de la vida, el mismo tren que tanto se empeñó en construir sirvió para transportarlo hasta Quito donde pasó por pocas horas encerrado en el Penal antes de que una turba asesinara al caudillo para luego arrastrar su cadáver por las empedradas calles quiteñas antes de incinerarlo en el parque de El Ejido en uno de los más bárbaros capítulos de nuestra historia contemporánea.
Era 1926 y se fundó el partido socialista.
Luego en 1931 aparecería el comunismo. Ambas tendencias influenciaron mucho el posterior desarrollo de las ideas políticas nacionales.
Poco después, Quito vivió nuevamente horas de dolor y angustia. En 1932 estalló la Guerra de los Cuatro Días una guerra civil que tuvo como principal escenario las calles de la ciudad. Todo sucedió cuando Neptalí Bonifaz salió electo presidente pero enseguida fue cuestionado por su pasaporte peruano.Dos años más tarde, en 1934, en la fábrica textil La Internacional los obreros se declararon en huelga.  Aunque con relativa tranquilidad política, las huelgas y los golpes de estado no han dejado de ser la tónica de los últimos tiempos.
Así mismo desde 1990 en que se produjo su primer levantaviento, los movimientos indígenas se han tomado la capital algunas veces y desde 1999, las explosiones del Pichincha o algún otro volcán cercano alteran un poco la vida cotidiana de los quiteños.
El Estallido Revolucionario
Respondiendo al llamado del líder radical, el 13 de febrero se producía en Milagro el levantamiento armado de Gral. Pedro Jacinto Montero Maridueña y Enrique Valdez Concha, cuya montonera atacó el ferrocarril de la costa y se dirigió en él hacia el interior. El 17, Vinces proclamaba la Jefatura Suprema de Alfaro, mientras las montoneras se multiplicaban en toda la cuenca del Guayas y en Manabí. El 20, los conservadores insurreccionaban a la guarnición de Ibarra y proclamaban la Jefatura Suprema de Camilo Ponce Ortiz, iniciando con ello la lucha en la sierra norte.
Acosado, el gobierno recurrió entonces a la censura de prensa y a una recluta general en los pueblos de la costa, provocando la fuga de los campesinos y su incorporación a las montoneras.

Paralelamente, en la sierra central y norte se formaban columnas insurgentes liberales y conservadoras, que, operando coordinadamente, ponían en jaque a las fuerzas gubernamentales. El 9 de abril se insurreccionó Guaranda y una fuerza revolucionaria de liberales y conservadores venció a la guarnición oficial. Al día siguiente se insurreccionó en Quito el Batallón Flores, respaldado por fuerzas civiles conservadoras que avivaban a Camilo Ponce Ortiz; combatiendo al frente de sus tropas, Cordero logró derrotar a los alzados, pero quedó políticamente desequilibrado. Mientras tanto, en la costa progresaba rápidamente la insurrección: se multiplicaban los pronunciamientos de los pueblos y las montoneras crecían en número y lograban sucesivos triunfos.